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Home2019-02-01T20:31:02+00:00
En el mundo de hoy, semejante meta sólo es alcanzable si ponemos en marcha una estrategia de desarrollo nacional centrada en la cooperación, la promoción y la investigación en ciencia, tecnología e innovación, que nos permita acceder a fuentes de conocimiento que beneficien el desarrollo de una sociedad más justa, inclusiva y equitativa.
Consecuentemente, el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Panamá da hoy un paso firme al adoptar su Estrategia de Diplomacia Científica, Tecnológica y de Innovación como una vía para acceder de manera eficaz a los flujos de colaboración, al intercambio de conocimientos y buenas prácticas, así como a los nuevos desarrollos producto de la investigación.
La Diplomacia Científica, es una herramienta al servicio de todos los actores directos e indirectos de las Relaciones Internacionales que promueve el quehacer científico, el desarrollo tecnológico y la innovación en el ejercicio de la política exterior y las relaciones diplomáticas.
Es el uso y la aplicación de la ciencia, la tecnología y la innovación con el propósito de vincular sociedades mediante mecanismos de cooperación tendientes a la solución de problemas globales que impactan las sociedades nacionales.
La teoría relativa a la Diplomacia Científica identifica tres pilares fundamentales: Diplomacia para la ciencia, la ciencia en la diplomacia y la ciencia para la diplomacia.

Diplomacia para la ciencia

Acciones y esfuerzos diplomáticos para incentivar la participación de diferentes actores en el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la implementación de estos conocimientos en la innovación a través de programas de cooperación entre naciones. Los diplomáticos facilitan la cooperación internacional científica.

La ciencia en la diplomacia

Papel de la ciencia para proporcionar datos veraces y un acervo de información que sirva de sustento a los formuladores de política exterior. También es referida como política basada en evidencia, donde la ciencia se incorpora a los procesos de gobernanza global. La ciencia como soporte de las competencias diplomáticas.

La ciencia para la diplomacia

Es una herramienta de poder blando para moldear los diálogos internacionales y establecer nuevos canales de comunicación entre países. Son canales y estructuras de comunicación sustentados en la actividad científica capaces de operar aún en casos de tensión política entre Estados y con los cuales se logra mejorar los lazos sociales, políticos y económicos. La ciencia construye y fortalece relaciones diplomáticas.

“La experiencia, por su parte, es el principal instrumento de las ciencias experimentales”. Una buena teoría, esto es, una teoría fundada
en lo que debe fundarse, la observación y la experimentación, no puede ser nunca contraria a la práctica”.

Justo Arosemena (1817-1896)

La Política Exterior panameña, como gestora de acciones encaminadas a encontrar soluciones a los problemas globales que impactan nuestra sociedad y de conformidad con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, se renueva con la incorporación de la Diplomacia Científica para impulsar y otorgar relevancia a las políticas públicas vinculadas a la ciencia, la tecnología y la innovación que desarrollan las diversas instancias nacionales respaldadas en normas, prácticas, talentos y capacidades institucionales reconocidas.
La Cancillería incorpora esta herramienta en su gestión diplomática bilateral y multilateral para lograr una mejor articulación de las acciones que realizan las instituciones e instancias nacionales vinculadas al sector de la Ciencia Tecnología e Innovación, con los Estados y Organismos Especializados que lideran esta integración científico – política.
Panamá cuenta con una gran tradición diplomática, forjada desde antes de ser un Estado independiente. El Congreso Anfictiónico, el Estado Federal de Panamá, la activa participación de Ricardo J. Alfaro en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los Tratados Torrijos-Carter, hacen gala de dicha tradición.
Ciertamente, los diplomáticos panameños siempre han estado a la altura del sentir de su pueblo y se han identificado con las expectativas de los distintos actores de la sociedad en su misión de defender el interés nacional. Un interés nacional que dista mucho del aislamiento y el egoísmo, y que transita en la vía del cumplimiento del Derecho Internacional.
Y precisamente, llegado el siglo XXI, la era de la Revolución Industrial 4.0, era el momento de consolidar nuestros tradicionales y permanentes esfuerzos diplomáticos hacia la cooperación científica, bajo una estrategia actualizada, cónsona con las nuevas realidades.
Hoy incorporamos la Diplomacia Científica a nuestra gestión institucional, actuando inicialmente como un mecanismo de coordinación que eventualmente se arraigue como un área funcional, que de manera sostenible posicione la Diplomacia panameña como un elemento articulador entre los actores nacionales e internacionales que interactúan en el terreno de la Ciencia, Tecnología e Innovación.
El Istmo de Panamá surgió hace millones de años como un punto de conexión en un mundo en formación. Esta tierra ha servido a la biodiversidad, ha sido centro del comercio mundial y de tránsito de personas, y hemos sido un lugar de encuentro de ideas en un mundo en constante evolución.
Esta misión histórica, nos hace una nación comprometida con la ciencia, y por ello el Ministerio de Relaciones Exteriores considera que es de vital importancia orientar la gestión de la política exterior a la promoción, tanto del talento humano nacional vinculado a la ciencia, la tecnología y la innovación, como de las investigaciones que tienen al Istmo de Panamá como su laboratorio.

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